jueves, 16 de septiembre de 2010

Invisibles

 “Cuando pensábamos que éramos ricos”… Aquellos días, nuestras miradas se cruzaban furtivamente en las calles con las de otros, también ricos como nosotros, y desprendían un brillo imperceptible, una complicidad asumida colectivamente entre desconocidos. Cuando pensábamos que éramos ricos, las dependientas lo intuían y venían a nosotros solícitas para ayudarnos. Pero en aquellos días no las necesitábamos, aunque devolvíamos el saludo amablemente, con la condescendencia de la que sólo los ricos son capaces. En las cafeterías, en las terrazas, en los colmados… éramos fuente de ingresos, pero no nos importaba que sólo nos quisieran por nuestro dinero. Pensábamos que éramos ricos y aquello era sólo un efecto colateral, totalmente justificado por otra parte. Consumíamos y nuestro ego crecía día a día al mismo ritmo que la cuenta de resultados de esos mismos comercios, de constructoras, prestadores de servicios, fabricantes de ropa, vendedores de muebles y concesionarios.
   La locura nos arrastró a todos. Mientras pensábamos que éramos ricos, complacidos con lo que nos rodeaba y encantados de habernos conocido, no alcanzamos a ver, tan alto como estábamos, que los cimientos sobre los que nos sosteníamos eran de arcilla.
   No se sabe quién tuvo la culpa, pero todo aquello se desmoronó. Y los edificios de oficinas, los rascacielos y los adosados que construimos para poder ampliar nuestra mentira y como segunda vivienda porque tanto gozo ya no nos cabía en casa, ahora están vacíos, tanto como nuestros bolsillos. Ahora, por las calles deambulamos como zombies con la mirada extraviada, esquivamos los escaparates, los puestos ambulantes de flores y las miradas vacías también de otros zombies como nosotros, cada uno consumido en las llamas de un infierno particular. Las bolsas de papel que antes envolvían regalos y caprichos ahora cuelgan cada día más arrugadas de nuestro brazo, disimulando fiambreras de cierre hermético con comida fría. Ya ni nos vemos.
Imagen: Torre Lúgano (Benidorm), publicitada en la web de Bancaja Habitat bajo el slogan "Aspira a lo más alto".