lunes, 11 de octubre de 2010

Adictos

Miles de años de evolución nos contemplan pero, con todo, seguimos siendo animales de costumbres. De ahí a la adicción sólo hay un paso, más en estos tiempos consagrados al exceso. Todos somos adictos a algo, a alguien... pero no siempre es tan fácil no cruzar la línea.

   Hay personas que buscan toda su vida un asidero donde equilibrarse y parar a reparar golpes y desconchados. Viven en primera persona pero, cuando sus manos sólo atinan a dar palmadas al aire, se vuelven complemento indirecto. Vuelven a luchar, pero ya sin fuerzas y avanzando una nueva derrota en el fondo de un vaso. Por el camino, esquivan la caída apoyándose en asideros superficiales, en los últimos gadgets tecnológicos, el tabaco, las drogas, el trabajo, el café, las compras, la información meteorológica, su forma física, … los fármacos, y desde allí emprenden cada día un nuevo escape y una nueva rendición. Tras tanta huida, la vida se convierte en un caballo desbocado que les relega ya a simple complemento circunstancial. Llegado el momento, sólo hay que soltar esas riendas que ya no sirven de nada y dejarse caer por el precipicio de la más negra y profunda de las tristezas. Y empieza la más fascinante y desconocida de las escapadas, de ida, en clase turista, sin recargos por equipaje ni seguro.