domingo, 19 de septiembre de 2010

Adiós, Labordeta



Sucede el pensamiento

Este tiempo. La lluvia.
   
Nadie venía a verme por la tarde

y el corazón

opuesto a las palabras,

rendía su homenaje silencioso.

Lejos hablaba el mar, la noche.

Siempre los pasajeros
sienten terror del cielo
y nadie representa la comedia
con el tono de voz apetecido.

Seguía el agua golpeando

y nostálgicos paraguas

redimían la aurora.

Vengo del aire o nunca
decías con tus labios
y más allá, muy lejos,

respiraban los hombres su deseo.

Cada encuentro sucede

apetecido. Todos tienen temor,

es algo repentino.

Y encuentro el horizonte,

el sol guillotinado.

Nostálgico recuerdo.

Ahora y llueve digo
como amor sin palabras:

Sucede el pensamiento.