lunes, 21 de junio de 2010

Verano

Apenas hace unas horas que ha entrado el verano, pero no se nota. Un aire gélido barre las aceras, despeina los árboles y erosiona las almas, siempre tan sensibles a los agentes externos. En el país de las sombras, la luz de este sol es blanca y fría como la nieve y ciega los ojos, impidiendo ver más allá. Aquí, caminando sobre tierras movedizas, caminos inacabados y puentes derruídos que no llevan a ningún sitio, las sombras se vuelven grotescas y su silueta se pierde si alcanza el alquitrán. Al país de las sombras no ha llegado todavía el verano. Igual ya nunca volverá a ser verano en este país de sombras...

viernes, 18 de junio de 2010

Mary más estresada que nunca o qué vemos hoy

Ayer, de buena mañana, me heló el espíritu la foto de Angela Merkel (una de las mujeres más atractivv…. puaj!) con Rajoy, en el marco de la cumbre del PP europeo. Que si España no es Zapatero, que si vosotros sí que sois buenos en la oposición, que si tú sí que sabes, no tú más… Bufff! Los vellos como escarpias se me han puesto. Incluyo la foto, cedida altruista e involuntariamente por Efe (¡piedad SGAE, piedad!). Mirando esta imagen tengo la sensación de que entre ellos existe una tensión sexual no resuelta o un profundo desacuerdo sobre qué canal poner en la tele, ahí en sus butacas… – “Yo si pones el fútbol bajo el interés”. -"Babeo cuando te pones tan ajustada, Angie…”. Y así...

jueves, 17 de junio de 2010

Pies sucios

Mi osteópata favorito me ha puesto hoy en solfa y lista para los calores del verano. Mis órganos funcionan en armonía, las ondas en mi cuerpo circulan libres de bloqueo y lo hacen de forma profunda y con fuerza. ¡Bien! Sin embargo, mis pies se resisten a fluir en ese columpio tranquilo que es ahora todo mi ser y mi estar. Quieren huir (cosa que no me extraña, después de todo un largo y frío invierno enfrascados en botas, lo que viene a ser embotados). Me ha recomendado que ande descalza por el bosque (¿yo en un bosque? prefiero muerte!), sin miedo a pisar charcos, barro, hojas secas,... Quien me conozca sabrá que no me ha convencido mucho. Lo curioso de todo esto es que, precisamente poco después, a mediodía, después de muchos años sin probarlos, tenía preparados unos pies de cerdo, un manjar sólo apto para comer en soledad o frente a alguien de muuuucha confianza. No creo que mi osteópata se refiriera a que me pusiera tibia a base de pies de cerdo, sino a que me reconciliara con la naturaleza, pero por algo se empieza. ¿Coincidencias vitales y paradigmáticas a lo Paul Auster? ¿Una simple casualidad? ¿Quieren decirme algo mis pies, o el cerdo mismo? ¿De lo que se come se cría? Ya lo pensaré mañana...

El día más feliz

Este es Jonathan, un bebé de ocho meses que, tras implantarle un dispositivo en su oído interno, oye por primera vez a su madre. Espero que te alegre y emocione el día, al igual que hizo conmigo.

miércoles, 16 de junio de 2010

Psicosis siglo XXI

Tal día como hoy, hace 50 años, los neoyorquinos asistieron en sus butacas a una de las escenas más inquietantes de la historia del cine de suspense. Norman Bates (Anthony Perkins) se ensañaba sobre Marion Crane (Janet Leigh), con una kitsch cortina de baño como cómplice. Un stacatto in crescendo de violines por cada cuchillada y un fluir de chocolate espeso a modo de sangre se clavaban en los oídos y la retina del espectador. Psicosis cumple hoy 50 años, pero se mantiene joven como nunca. La Leigh, ajena a lo que le venía encima, limpiaba su cuerpo en una ducha reparadora sobre unas baldosas resbaladizas. Perkins, al dictado ciego de una madre posesiva y manipuladora con oscuros intereses, se preparaba para el ataque mortal. En la versión actual, también kitsch por lo tosca, y a todo color para más realismo, los protagonistas bien podrían ser el “señor trabajador” en el papel de Marion Crane, estas marionetas que rigen nuestra política como el mismísimo Norman Bates, la banca y las grandes finanzas en el papel de esa madre putrefacta y el mundial de fútbol en el papel de la cortina que no nos deja ver que viene el lobo y a la que todos nos agarramos, aunque sin mucho éxito. (Una autoreflexión: ¿Estaré "psicótica" o me lo parece?)

martes, 15 de junio de 2010

Paraíso perdido (que no olvidado)

Estas son las islas Gili (sí, sí tal cual...), en Indonesia. La imagen fue tomada por servidora el verano pasado. Ahora, es el fondo de pantalla virtual donde coloco mis anárquicas carpetas mentales.

Me voy a volver loca

Sí, sí... Si no escribo, me voy a volver loca. Y el objetivo es permanecer cuerda en estos tiempos y observar lo que pasa en silencio (casi mejor que no te vean...) y con mucha atención (para así tú verlas venir o, al menos, creer que las ves...). Como cientos de miles, sigo preparando oposiciones. Ahora que el sueldo de los funcionarios baja el 5%, espero que algunos cientos se echen atrás. Ñec! (Error!, me dice la conciencia).
El objetivo, otro de ellos, es también meterme en mi cocido intelectual (sí sí, cocido con participio y no el gerundio cociente) la ley de contratos del sector público, que esta sí que es chapapote y no lo de BP, que Obama compara con el 11-S. Bueno, aceptamos como terrorismo también el medioambiental...
Seguiremos informando del cumplimiento de objetivos.

jueves, 3 de septiembre de 2009

El país de las sombras

El país de las sombras es territorio abonado para los cortos de miras, para los que ponen sus aspiraciones en el corto plazo y para aquellos ciegos, que nunca las van a ver venir. En el país de las sombras, no hay perfiles y cada objeto, cada intención, deseo, avatar se desdibuja confundiéndose en una mueca extraña con el resto. La estrategia competitiva, que propició años de bonanza en el pasado, se sustituye entonces con parches y los deseos zozobran en un mar negro y espeso.
En el país de las sombras, las cosas dejan de parecer lo que son y dejan de ser lo que parecen. Cuando llega ese momento, los empresarios, con el lícito objetivo de mantener su margen de beneficios, despiden a personas que han invertido tiempo y ganas en su proyecto y ahora, en las sombras, nadie ve el esfuerzo realizado por unos y otros. Al tiempo, pretenden que otras personas, hasta entonces también trabajadoras de otras empresas, a las que otros empresarios les han pagado con esa misma moneda, adquieran sus productos, bienes, ideas o servicios. Es la paradoja de las sombras.
En el país de las sombras, el miedo lo invade todo...

jueves, 6 de agosto de 2009

La bala

Todo comienza cuando Mary sale despedida. El fuerte estruendo en sus oídos le dice que su velocidad supera la del sonido en esos momentos. Pum! Y fuera… El viento deformando sus facciones, su expresión asombrada. Inconscientemente, Mary pega sus brazos al tronco, lo vió en el circo, cuando asistía a la súbita aparición del hombre bala en el escenario, saliendo de la boca de un cañón. “Se hace así”, piensa ella también a la velocidad del sonido. Pero tampoco puede hacer otra cosa aunque lo intente, tanta es la velocidad. Sobrevuela campos de algodón, de trigo, interminables llanuras y suaves colinas. Al fondo, pero cada vez más cerca, se extiende la gran explanada, un octógono casi perfecto, brillante como una piedra preciosa. El campo de cristales… “Espero no caer allí” y se da un impulso imperceptible, esconde la cabeza para ganar aerodinámica y cierra los ojos para desafiar con todas sus fuerzas la ley de la gravedad, que le empieza a devolver hacia abajo, abajo, abajo… Me dicen que despegue los brazos y me coja a una nube. Así lo haré!

lunes, 3 de agosto de 2009

Días extraños

Días extraños se avecinan. La incertidumbre, el miedo, casi pánico irracional... unido a la falta de expectativas convierten los tiempos que se avecinan en un monstruo feroz, con sus fauces abiertas y sus colmillos puntiagudos listos para el festín. La selección natural ha empezado y los débiles no sobrevivirán a los próximos meses. Una especie más en extinción. Mientras, ajenos a la tragedia que se avecina, absortos nos miramos el ombligo.
El ombligo. Sí…, nos miramos el ombligo porque nos reconforta. El ombligo, ahora una mueca grotesca, una cicatriz retorcida, fue en un principio un nexo con la vida. A través de él, nos llegó en su día el alimento, la sangre que fluía por nuestras arterias y órganos todavía sin formar, y abrió paso al ADN que nos hace ser tal y como somos ahora. Y ahora volvemos a él, autocompadeciéndonos y complaciéndonos al mismo tiempo de nosotros mismos, de nuestros logros y miserias. Creo firmemente que deberíamos volver la mirada al exterior, aunque no entendamos nada de lo que sucede a nuestro alrededor. Es sólo cuestión de hacer un esfuerzo de comprensión y todo será más fácil.