lunes, 23 de agosto de 2010

Un mundo feliz

“Gentes deambulando por vastas extensiones de cemento dirigiéndose al avión.

No olvides el aspecto que tendrán tu sombrero y tus zapatos cuando no se te pueda encontrar en ninguna parte”. 


(Extracto de China, de Bob Perelman)

Año 2060. El humo gris de las fábricas cierra el cielo y los habitantes de las llanuras infinitas han perdido la noción del tiempo. Cientos de millones de hombres y mujeres se desplazan cada día arriba y abajo gracias a un metódico engranaje logístico de trenes de levitación magnética que avanzan despavoridos. Ojos rasgados y voces metálicas democratizan el horror a través de las rejillas de las máscaras.

   El mundo conocido como occidental había internacionalizado sus centros de producción. La deslocalización, ya se sabe. Las empresas huyeron de mercados interiores empobrecidos y empezaron a ser prósperas. Pero, sin empresas, los habitantes quedaron sin empleo, se acabó el dinero público porque ya no había impuestos que recaudar y llegaron el hambre y las enfermedades. Y con ellas las revueltas, cada vez más violentas y desesperadas.

   Las élites occidentales que habían internacionalizado su estrategia a tiempo volaban ahora varias veces al mes a destinos asiáticos, más limpios, más rigurosos para hablar de negocios. Incluso esperaban el momento de pasar unos días de asueto en los parques temáticos de naturaleza viva que allí se habían recreado con esmero o en centros de meditación y relax, lujo oriental, para recuperar tiempo y salud. Año 2060. Año del Dragón. Aunque no hace falta irse tan lejos…

jueves, 19 de agosto de 2010

Caballo de Troya

   Despierto quemada por el sol. Siento cómo mis ojos cerrados arden, ya secos. Mis labios reconocen el sabor a salitre en microscópicas agujas que se clavan y traspasan los poros de mi piel. Llevo horas, quizás días o años, en esta playa de arena ardiente, boca arriba, luchando infructuosamente por darme la vuelta, como una tortuga tras la batalla balanceándose sobre su cascarón.

   Nuestro barco naufragó tras abrirse una brecha en la quilla al chocar con el arrecife. Un crujido seguido de un ruido estruendoso avanzaron el desastre mientras el mar nos arrebataba la voluntad. Acaricio ahora la arena con mis dedos, patas de una araña prisionera. Sí, recuerdo el arrecife, pero no por qué había decidido huir y tomar aquel barco. Si bien está lo que bien acaba, aquella rendición sin condiciones, aquel exilio voluntario no fue una buena opción.

   Ladeo la cabeza, ya con los ojos entreabiertos, pero mis dedos han cobrado soltura y ya han tejido una telaraña frente a mis ojos. En mi delirio, alimentado por la falta de agua potable y la insolación, adivino a lo lejos un esqueleto grotesco, una caja torácica de dimensiones descomunales varada como yo en la orilla. Caballo de Troya quemado como mi propio cuerpo en la playa. La brisa atraviesa sus huesos oxidados y me acerca el lamento de los espectros de mis compañeros de periplo. Debimos habernos quedado y combatir porque, aunque con las fuerzas vencidas por el desánimo, contábamos con el arma más erosiva, más que este salitre que ahora nos devora: la palabra.

miércoles, 18 de agosto de 2010

La lista

   He andado atareada este verano, no dentro de un edificio oficial maquinando triquiñuelas, sino abierta al universo virtual de las ideas y la palabra escrita. El sonido del teclado me ha acompañado durante muchas horas a lo largo de estos días, a veces precipitado y fluido y otras titubeante, guiado por unos dedos hinchados y perezosos que no eran los míos. Pido disculpas a la audiencia por tan largo lapsus de tiempo sin escribir, si es que alguien lo ha echado de menos, pero también me pido perdón a mí misma, y escucho en silencio la sentencia interior de culpabilidad sin habeas corpus ni solución de redención.
    Dicho lo cual, me dispongo, como muchos días, a elaborar una larga y ambiciosa lista de tareas pendientes. Papel mojado que, al menos, utilizaré para establecer prioridades. La primera, este olvidado blog, medio y fin en sí mismo. Le seguirán trabajos anodinos de intendencia doméstica y el firme propósito de no caer en la desidia ni la ingravided ahora que es tarde y que todo está arrasado. La tormenta de verano dura ya mucho tiempo y está empezando a convertirse en el diluvio universal. Ya sólo queda un árbol centenario en este bosque oculto, tejados de granjas que habían pasado de padres a hijos durante generaciones han saltado por los aires y mis tierras son ahora un barrizal. Una frase para acabar estas líneas y empezaré a apilar los escombros para quemarlos.

martes, 17 de agosto de 2010

Estamos de vacaciones

   Sí señor. Es agosto y estamos de vacaciones. Como Dios manda. Como se ha hecho siempre que llega agosto. Cogemos nuestros bártulos, miramos a última hora si el pasaporte está en regla, cerramos la maleta, la luz, el gas, el agua…, salimos y cerramos la puerta. Y guardamos bien las llaves porque no las necesitaremos durante largo tiempo, memorizando cada movimiento para volverlas a encontrar cuando volvamos. Al cabo de unos segundos, rebuscamos las llaves azarosamente y volvemos a entrar apresuradamente a por la cámara olvidada encima de la mesa. Y repetimos la última fase de la operación.

   Estaremos sin Internet, ni televisión, ni diarios, ni revistas,... nada que nos haga perder de vista nuestro firme propósito de evasión. Este verano, estaban previstos 86 millones de desplazamientos arriba y abajo, este y oeste. Desubicado, con una maleta como única posesión en esos días, el turista mira con ojos de niño y se admira de todo. En la ciudad, quien queda la redescubre semivacía, a cámara lenta, más silenciosa y vuelve también a ser un poco niño porque todo se ve más grande. Y se oyen las cigarras.

   Dentro de los edificios oficiales a las hormiguitas no les importa que sea agosto y siguen trabajando con minuciosa precisión para el invierno. Apenas se escucha un “en invierno se morirán de hambre” entre risitas mal contenidas y miradas furtivas. Los tecnócratas, que se mueven con soltura de reina entre la planificación, el cálculo y la estadística, juegan a sus anchas en este tablero de ajedrez donde los peones juegan y pierden.

Gracias Corto



Gracias Corto. Sabía que navegabas cerca. Hemos ganado la primera batalla.

lunes, 16 de agosto de 2010

Apreciado Corto Maltés

Me dirijo a tí desde el mundo real en calidad de marinera en tierra. He oído hablar de tu espíritu de héroe de aventuras románticas, que sé que sigue vivo, por eso apelo a tu alma pirata, a tu valor y a tu incansable búsqueda de la justicia esté donde esté.
Vivo en la España por la que batallaste en las Brigadas Internacionales. Aquello por lo que luchaste se ha perdido, igual nunca existió. La fina pátina de utopía que la cubría se ha desgastado y hace ya un tiempo que empieza a verse la herrumbre, el desgaste inexorable de la materia por el paso de los años. Pero eso no achica mi ánimo. Ha sido la última de las tropelías cometidas la que me anima a escribirte.
Los piratas han arriado su bandera y han amarrado sus barcos en nuestras costas para quedarse. Han ocupado las más altas esferas del poder. Nos atacan diariamente con desinformación y globos sonda, armas para tí desconocidas en tu universo de honor y de pillos bucaneros. Pero esto, que en tu época habría sido un juego de niños, a nosotros, hoy marineros en tierra, nos aliena y destruye.
Ahora, en lugar de destinar parte de los doblones de sus arcas a acabar con el fraude y el dinero negro de los tecnopiratas de tierra, han anunciado que sería bueno volver a subir los impuestos a la diezmada población para homologarnos con el resto del continente. La ciencia ha avanzado mucho mientras has estado ausente, pero aún no han conseguido dar con la respuesta a la ecuación planteada en estas tierras Viva con 1.000 euros/mes (o menos). La estivalidad, festividad y alevosía de la reflexión de los tecnopiratas convierte el anuncio en un globo sonda que, como buitre hambriento, sobrevuela la carroña. Con frecuencia, los globos sonda comparten el cielo con gaviotas y loros de algún viejo bucanero varado. Todavía recuerdan la ley del mar y los explotan a picotazos.
Pero no es suficiente. Corto Maltés, la injusticia ha vuelto y tú debes volver también. Las redes sociales te ayudarán en tu propósito. Ya te explicaré cómo funcionan. Sálvanos, Corto Maltés, porque si no lo haces tú, no lo hará nadie. Nunca te olvida,
Mary

lunes, 12 de julio de 2010

Cruzando el Kalahari

Sólo una reflexión, que el calor aprieta y también ahoga, pero llevo ya un par de días dando vueltas a una duda en silencio y ya estoy mareada, no sé si por una cosa o por la otra... ¿Sabían quienes eligieron el día de la manifestación contra la sentencia del Tribunal Constitucional que al día siguiente cabía la posibilidad de que España jugara la final del Mundial de fútbol? Si no lo sabían y eligieron una fecha sin tener en cuenta el contexto social e informativo que les circunda, no me atraen en absoluto por su estrechez de miras, embelesados en su propio ombligo.
Si, por el contrario, habían previsto esa posibilidad, ¿pensaban hacer un tour de force a una final del Mundial del fútbol en la que jugara España? Tampoco me sirven entonces, si no conocen a los ciudadanos a los que pretenden dirigir y gobernar.
Sea como sea, las voces de más de un millón de personas (eso de 56.000 no es un cálculo, sino una tomadura de pelo para quien tenga ojos) quedaron diluidas y derretidas pocas horas después, ya con los previos del Mundial. Una pena, porque mira que debe costar aglutinar y sacar a la calle tantas inquietudes en una tórrida tarde de sábado... Hasta ahora, sólo se ha conseguido a base de grandes desgracias (el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA, la gran mentira popular del 11-M y la sentencia del Tribunal Constitucional). Una gran desgracia también que este último clamor se queme bajo el sol del Kalahari, allá en Sudáfrica...

viernes, 2 de julio de 2010

En pelotas

Coincidiendo con la subida de las temperaturas y el inicio de las rebajas (los astros se alían una vez más), Desigual equipaba gratis, ayer y hoy, a los cien primeros que se presentaran en cueros en su tienda del paseo de Gracia barcelonés. Una iniciativa original y divertida, aunque no tanto como la de subir el IVA con efecto retroactivo para los consumos que se han realizado antes del 1 de julio (gas, luz, teléfono, Internet,… En fin, todo), algo que habrá pillado en pelotas también a más de uno. Gracias Hacienda, una vez más, por este nuevo jarro de agua fría que alivia del bochorno estival. Sudores sin pudores a principios y, más que nunca, también a finales de mes.
Pero tú tranquila, Mary, que cuando te hayas quedado tan pobre como las ratas siempre podrás aducir que vas camino de Hacienda, porque los 50 primeros en llegar en pelotas a Letamendi quedarán exentos del IRPF...

miércoles, 30 de junio de 2010

Escenas de patrimonio

Félix Millet y Jordi Montull salen de la cárcel. Lo suyo duró "lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks"..., parafraseando a Sabina.
Me voy a tomar unas clases de inglés,
a ver si lo entiendo...

(Foto: Marcel·lí Sàenz)

Photoshop para la vida

Photoshop, ese programa de retoque de imágenes tan socorrido en las revistas de corazón y decoración (que muchas veces ni una cosa ni otra), bien podría aplicarse también al día a día. Que no te gusta tu lugar de trabajo, añade unas palmeras recién sacadas de arenas seychelles, que no te gusta tu lugar de desempleo, pega los Alpes silueteados, la subida del IVA (mañana!) quedaría mejor con unos precios también desdibujados a la baja sobre una máscara de retoque verde marino. Si tampoco te gusta la subida del gas natural (prevista también para julio), pon una cascada del río Víctoria en tu baño y disfruta... Vivir en la mentira no es tan malo como lo pintan y tiene sus ventajas: entre ellas, saber que te mueves en tierras movedizas, con caminos que cambian aleatoriamente de sentido, en la certeza de que nada es lo que parece. Esto evita sobresaltos y es mejor que caer en la trampa de la manipulación y los intereses creados que rigen buena parte de lo que vemos, oímos, sentimos y decidimos día a día.